Tal día como hoy, en 2001, una contable empleada de la empresa Enron, Sherron Watkins, escribe un mail de preocupación a Kenneth Lay (Director Ejecutivo) sobre el estado interno de la empresa. Aquel mail acabaría siendo conocido por todos los ejecutivos y empleados de la empresa y evidenciaba una cosa: la empresa Enron era un gran castillo de Naipes a punto de quebrar.

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Aquella contable había descubierto la gran mentira ocultada por la compañía, todo era un engaño, nada era real. Enron fantaseo ganancias, hizo inversiones fantasmas y saturó el mercado de energía de california, de esta forma aseguraba sus ganancias a corto plazo, pero a largo plazo era una incertidumbre. El único objetivo de los representantes de Enron era que la comunidad los percibiera como una compañía confiable, seria, sólida y rentable y así seguir con sus grandes fraudes. Enron acabará pasando a la historia como uno de los fraudes empresariales más importantes de la historia. Así lo hizo, se declaró en bancarrota el 30 de Noviembre en Europa y el 2 de Diciembre en América. De hecho, casi todas sus actividades eran fraudulentas… y quien destapó aquello fue una mujer: Una whistleblower.

Para saber más…

Enron, los tipos que estafaron a América