Tal día como hoy en 1945, el ministro de asuntos exteriores nipón, Mamoru Shigemitsu, firmaba el acta de rendición. Japón había perdido la segunda guerra mundial. Sin embargo en aquel momento había muchas tropas japonesas dispersadas fuera del país que de acuerdo con la mentalidad nipona, rendirse es un gran deshonor y esto solo puede ocurrir al recibir una orden de sus superiores. El ultimo lo hizo 30 años despúes, en 1974.Teruo Nakamura

Esta ferrea disciplina explica el caso de los ” zan-ryū Nippon hei” (soldados dejados atrás) que cada cierto tiempo se encontraba algún caso de un soldado que había estado viviendo secretamente en la clandestinidad hasta que alguien los localiza y es explica que la guerra ya ha acabado. El último caso fue Teruo Nakamura, encontrado por las Fuerzas Aéreas indonesias el 18 de diciembre de 1974. Hasta entonces Teruo había vivido escondido.

Nakamura, nacido en 1919, fue obligado a ingresar a la 4ª Unidad Voluntaria Takasago del Ejército Imperial Japonés en 1943. Fue situado en la isla de Morotai de Indonesia poco antes de que la isla fuese controlada por los Aliados en septiembre de 1944 en la Batalla de Morotai.

Después de la captura de la isla, aparentemente Nakamura vivió junto a otros rezagados, hasta bien entrados los años 50, mientras iba a periodos extendidos por su propia cuenta. En 1956, aparentemente decidió renunciar a la resistencia con otros rezagados en la isla y se construyó un pequeño campo para si mismo, que consistía en una pequeña cabaña de entre 20 y 30 metros cercados. Cuando le preguntaron las razones por las cuales abandonó a los otros, Nakamura dijo que estos intentaron matarlo; sin embargo, los otros rezagados negaron estas afirmaciones por su grupo que fue descubierto en 1950.

La cabaña de Nakamura fue descubierta accidentamente por un piloto a mediados de 1974. En noviembre de 1974, la Embajada Japonesa en Indonesia situada en Yakarta pidió la asistencia del gobierno de indonesio en una misión de búsqueda, que fue llevada a cabo por las fuerzas aéreas de Indonesia en Morotai que llevaron a su arresto el 18 de diciembre de 1974 por las fuerzas indonesias. Fue llevado a Yakarta y hospitalizado. Las noticias de su descubrimiento llegaron a Japón el 27 de diciembre de 1974. Nakamura decidió ser repatriado a Taiwán, pasando por Japón y murió de cáncer de pulmón cinco años después en 1979.

Soldados japoneses que no se rindieron tras el final de la Segunda Guerra Mundial

El capitán Sakae Ōba, no se rindió hasta transcurridos tres meses del final de la guerra.
El soldado de 1a., clase Yūichi Akatsu permaneció en la isla filipina de Lubang desde 1944 hasta que se entregó en 1951 en el pueblo filipino de Looc.
El cabo Shōichi Shimada, siguió combatiendo en Lubang, murió en 1954 durante un enfrentamiento con soldados filipinos.
El oficial Shigeichi Yamamoto y tres soldados sobrevivieron durante 11 años en la isla de Mindoro.
Bunzō Minagawa vivió oculto en Guam desde 1944 hasta mayo de 1960.
Sargento Tadashi Itō, miembro de la unidad de Minagawa, se entregó en Guam días más tarde que aquel, 23 de mayo, 1960.

El cabo Shōichi Yokoi, sirvió bajo las órdenes de Ito, fue capturado en Guam en enero de 1972 cuando dos cazadores le descubrieron mientras pescaba en un torrente, había leído las octavillas lanzadas por los aviones norteamericanos que indicaban que la guerra había terminado pero estaba convencido de que se trataba de propaganda enemiga. Volvió a Japón convertido en un héroe pero él se mostraba apesadumbrado por no haber podido servir al emperador de manera satisfactoria.

Kinshichi Kozuka, junto con Onoda vivió oculto durante 28 años hasta que en 1972 murió durante un tiroteo con tropas filipinas.

El teniente Hirō Onoda, junto con Akatsu, Shimada y Kozuka, se ocultó en Lubang desde 1944 hasta marzo de 1974. Fue encontrado por un aventurero japonés pero Onoda no creyó que la guerra había terminado y le aseguró que solo entregaría su oxidado fusil si su antiguo oficial al mando le daba la orden. El viajero regresó a Japón con la increíble historia y rápidamente encontraron al superior de Onoda, que regentaba una librería y volvieron a Filipinas. Cuando se encontraron y Onoda recibió la orden de incorporarse a la vida civil entendió que la guerra había finalizado. Lo primero que visitó en su país fue su tumba, que la familia había erigido convencidos de que había muerto.

El soldado Teruo Nakamura fue descubierto por las Fuerzas Aéreas Indonesias en Morotai y se entregó a una patrulla de búsqueda el 18 de diciembre de 1974.

Ishinosuke Uwano es el último soldado rezagado, pero a diferencia del resto, ha vivido en sociedad, creando una familia en Ucrania, ya que fue capturado por los soviéticos.

Se indicó en diversos medios que dos soldados, Yoshio Yamakawa, de 87 años de edad, y Tsuzuki Nakauchi, de 85, se entregaron a las autoridades militares filipinas en 2005, pero el hecho resultaría ser un fraude.

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Teruo Nakamura
El último japonés en rendirse tras la segunda guerra mundial
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