Líderes políticos elegidos por Dios

 

Por Miguel Ángel Ruiz

Se decía que Franco no temía las balas enemigas cuando estaba en el Sáhara porque se sabía tocado por lo divino para un destino glorioso. De la misma manera, Hitler en Alemania, en su época de artista, era pobre y rechazaba encargos menores de arte convencido que debía de reservarse para un destino mayor. No solo ellos, también, Bush y Blair se sienten elegidos por Dios. ¿Hay locos entre los líderes políticos o son realmente seres humanos especiales elegidos para guiar a la humanidad?…

 

A los ciudadanos, especialmente en nuestro papel de votantes, nos suele gustar pensar que los líderes y especialmente los presidentes y jefes de estado de una nación son personas sensatas, buenos estadistas, personas honestas y en general, a pesar de que la prensa actual dedique cierta parte de su contenido a ridiculizarles, se suele aceptar que son personas con más virtudes que defectos, con una gran preparación y con más méritos que el ciudadano medio. De otra manera, no habrían llegado a donde están, se suele razonar a este respecto. Entre estas virtudes, hay una que se da por supuesta, y es la salud mental. ¿Están realmente cuerdos nuestros líderes?

En AÑOCERO/272 explicábamos los mecanismos que permitían que los psicópatas, es decir, personas con un trastorno antisocial de la personalidad, acabasen controlando las estructuras de poder de naciones, corporaciones y organismos internacionales. Es bien sabido y documentado el hecho de que los psicópatas eligen unas profesiones antes que otras, y tienen predilección por el poder y en aras de obtenerlo, entran en grandes estructuras, que una vez llegado a sus puestos cumbre, pueden ejercer un poder real sobre toda la sociedad. Además, la inteligencia innata de los psicópatas y su falta de empatía hacen que las estructuras piramidales parezcan especialmente diseñadas para ellos, porque les permite escalar y acabar controlando la organización.

Este fenómeno de la predilección de los sujetos con psicopatías por el poder y la estructura piramidal propia de las organizaciones humanas, explica en gran medida, que la concentración de psicópatas en puestos de poder en el mundo sea mayor que en el sustrato de la sociedad. Estas son las conclusiones de la doctora Martha Stout, de la facultad de medicina de Harvard quien afirma que los psicópatas son mucho más eficaces a la hora de ascender en la escala social porque están mejor adaptados para ello.

Dentro del análisis de que conlleva el maridaje poder y psicopatía, vamos a centrarnos en un área concreta de esta: el mesianismo. Es decir, la creencia por parte de los líderes que han sido elegidos por parte del mismo Dios para desempeñar la misión de guiar a la humanidad hacia un destino mejor. Esta creencia se suele expresar en un contexto más amplio que es el de la religión, confiriendo una visión muy particular del mundo.

Los elegidos en la dictadura

A lo largo de la historia, ha sido muy común la creencia de que Dios elige a los líderes de las naciones,  especialmente en la antigüedad motivado por la visión del mundo que ofrece la religión. Así, la monarquía absolutista, lo era por la proclamación del Rey por la gracia divina, sin embargo, dada su utilidad, esta asimilación ha continuado en el mundo moderno y persiste en la actualidad, aunque de forma oculta.

El mesianismo ha sido un fenómeno especialmente extendido en los dictadores. Así por ejemplo, el dictador portugués, Oliveria Salazar, sin llegar al personalismo y las carismáticas figuras de Franco, Mussolini o Hitler, permitía y fomentaba que sus subordinados se dirigiesen a él como el “Ungido de Dios” o el “Salvador de la Patria”. Otros han ido un paso más allá, por ejemplo el dictador de la República Dominicana entre 1930 y 1940, Rafael Leónidas Trujillo, se sentía designado directamente por Dios, tal era su certeza y obstinación en este punto que mandó colocar carteles en todas las iglesias de su país que decían: “Dios en el Cielo, Trujillo en la tierra”, situándose así, simbólicamente al nivel de Jesucristo. Veamos algunos ejemplos de dictadores elegidos por la gracia de Dios.

Adolf Hitler

Es un hecho curioso, como encontramos en los dictadores, al menos en boca de ellos mismos, un sentimiento de predestinación que ya sentían fuertemente antes de alcanzar el poder. Hay que recordar, que Adolf Hitler, antes de convertirse en el poderoso líder del III Reich, fue mendigo y pintor en las calles de Viena y se vio obligado a vagabundear y a dormir en la calle. En su juventud, quiso ser artista y estudiar bellas artes, actividad para la cual, tenía ciertas dotes. Rehusó ser funcionario como quería su padre, prefería la pobreza y el forjarse su aprendizaje que las comodidades de una vida de clase media. Hitler sabía que le esperaba un destino especial, mayor que el mismo y para ello se preparaba. Lo cierto y real, es que la dureza que Hitler aprendió en las calles de Viena y que le ayudaron a conformar su carácter serían algo que finalmente se traduciría en el destino político de Alemania.

Según cuenta el propio Adolf, en aquella época, aquel mendigo del que nadie podría sospechar que escribiría la Historia con su puño y letra, el 1 de Agosto de 1914, con apenas 25 años, al oír la declaración de la I guerra mundial diría: “Estaba abrumado por la emoción, me puse de rodillas y di gracias al cielo por proporcionarme la fortuna de vivir estos tiempos. Una lucha por la libertad ha comenzado, la más grande que el mundo haya visto hasta el momento”. El elegido había recibido su señal.

Más tarde en él, las menciones a su destino son elocuentes: “Sigo el camino que me marca la Providencia con la precisión y seguridad de un sonámbulo (1936)”. El resto es historia bien conocida, y como dijo el 30 de Enero de 1933 en su toma de posesión del poder: “Dadme cuatro años y ya no reconoceréis Alemania”. Diez años después, lo que ya no era reconocible era el mundo y sin embargo, para el propio Adolf, nada había sido fortuito, el destino le había puesto allí, para la grandeza de Alemania. Y como el mismo reconoce en su autobiografía llamada “Mein Kampf” −que significa “mi lucha”−: “Así creo ahora estar actuando de acuerdo con el Supremo Creador. Al defenderme del judío estoy luchando por la obra del Señor“. ¿Cómo discernir si era un perturbado mental o verdaderamente un elegido?

Francisco Franco Bahamonde

El caso de Franco, es cuando menos, curioso. Supone otro ejemplo de profecía cumplida de saberse un elegido de Dios para salvar a la patria. Durante la dictadura, la propaganda franquista dejó bien claro que era el propio Dios quien había instaurado el poder de Franco. Así, diferentes personalidades de la España de la época declararon: “Fue enviado por Dios un hombre cuyo nombre era Francisco” (Cardenal Angel Herrera Oria), “Franco, nuestro Señor en la Tierra” (Pilar Primo de Rivera), “Enviado de Dios hecho Caudillo. Espada del Altísimo”, “Instrumento de los planes de Dios sobre la Tierra”, etc. Tal era el convencimiento sobre este punto, que el franquismo llegó a hacer Ley de esto, afirmando que el Jefe (el Caudillo) Responde ante Dios y ante la Historia, y así consta publicado en el BOE Nº 291, del 7 de agosto de 1937.

Sin embargo, la leyenda de Franco nace y se forja mucho antes. Concretamente en Marruecos, en la guerra, Franco experimenta un meteórico ascenso gracias a su habilidad estratégica, por la cual llega a ser General en 1926 con tan sólo 33 años de edad. Este ascenso se debe, no sólo a sus incuestionables dotes militares como estratega sino al convencimiento de que el mismo era una carta marcada por el destino. Se dice que en Marruecos, no temía a las balas, sabiéndose protegido por la divinidad. Llegó a convencer a los marroquíes que tenía “Baraka”.

Para los musulmanes, la Baraka significa literalmente “bendición divina” aunque se usa en el sentido de que una suerte providencial o tal y como la entendió Franco, una protección especial de su persona, por ser elegido de Dios para un destino glorioso que sería regir España con los valores del catolicismo y alcanzar el poder mediante un golpe de estado. El hecho de contar con la bendición y la divina protección, al menos simbólicamente, el convertía a la vez en una especie de Santo y en alguien venerable, sin duda especial. Sin embargo, la vida y la maduración psicológica de Franco y su convencimiento como elegido, es un proceso mucho más complejo que una sucesión de victorias militares que lo encumbrarían en el ejército.

Según un libro titulado “Franco confidencial” de la periodista Pilar Eyre, Franco fue un niño maltratado. Al parecer su padre le llamaba “Paquita” y “marica”. Según Eyre, fruto de esta tormentosa atmósfera familiar se produce dos elementos que configuran el carácter de Franco para ser un hombre especialmente frío: tenía complejo de Edipo y la huella marcada del maltrato paterno. Su padre, Nicolás Franco, era alcohólico y dado a los ataques fáciles de ira.

En este contexto, puede entenderse que la sensación de elegido divino fuese solamente un recurso psicológico compensatorio ante la falta de amor paterno. Sin embargo, su éxito mundano era notable, en principio porque tenía muchos elementos en contra. Ya en tiempos de su Academia Militar de Toledo, le llamaban el “cerillita” por ser muy bajo y menudo para su edad, tanto que atraía las burlas de otros cadetes. Así que su brillante carrera militar convirtiéndolo en el general más joven de Europa en aquel momento y los golpes de suerte en el campo de batalla, las balas que parecían temerle vino a retroalimentar el sentimiento egomaníaco compensatorio de su complejo de inferioridad. A partir de entonces sería un elegido y se lo dejó bien claro al mundo. Tanto, que por ejemplo, en todas las monedas españolas, en la “cara” podía leerse: “Francisco Franco Caudillo de España por la Gracia de Dios”.

La pregunta obligatoria es, que posibilidades existen que alguien con una configuración psicológica como la de Franco, con un pasado abusivo a sus espaldas y con una fuerte necesidad de afirmación, llegase además a Jefe del estado de una nación. ¿Casualidad o Destino?

Por otra parte, los sentimientos de mesianismo y unción divina de Franco, ¿eran genuinos antes del golpe de estado o conforman una parte de la retórica que busca legitimar el poder de la dictadura franquista? ¿Hablamos de una realidad espiritual o una retórica del poder? ¿Tiene más oportunidades un narcisista paranoide de alcanzar y afianzarse en el poder, o es fruto de cómo están concebidas las estructuras de poder? Lo incuestionable es que Franco consiguió convencer a sus enemigos musulmanes de que tenía a Dios de su lado, y esta certeza, ya nunca le abandonaría…

Augusto Pinochet

Por extraño que parezca, y por improbable que se presente estadísticamente la posibilidad de que una persona con complejo mesiánico alcance el poder, lo cierto es que es un fenómeno que se ha repetido en numerosas ocasiones. Aunque es un fenómeno que hay que analizar con cautela porque como hemos hecho notar, la condición de elegido de Dios acaso sea solo una condición legitimadora de cara a los oprimidos. En este sentido, el dictador militar chileno, Augusto Pinochet, constituye otro notable ejemplo de ser extraordinario, en lo mundano y en lo psicológico.

En Pinochet se da otra vez la fuerte relación entre Dios y su persona. Llego a decir “Yo obtengo mi fuerza de Dios“, y otra vez, como en Franco la certeza de que contaba con la protección divina. Como tal se deduce de una entrevista realizada en 1996 por el periodista Hervé Roger Vidal donde este le interpela a Pinochet sobre la suerte de salvarse de un atentado el 7 de Septiembre de 1986 que consistió en una emboscada perpetrada por un grupo de extrema izquierda para asesinar al dictador. En aquella entrevista Pinochet afirmó: “Salvarse fue un milagro. A esta hora debería estar en el paraíso. ¿En el paraíso? Claro. ¿Dónde habría ido, según usted? ¿Al infierno? No, esté tranquilo. Iré al cielo”.

Sin embargo, hay que hacer notar que estos sentimientos mesiánicos, la identificación con el catolicismo y la vida vivida teniendo presente a Dios, en ningún caso comulga con una coherencia de vida siguiendo los postulados del cristianismo. Por ejemplo, el quinto mandamiento de no matarás, o no levantarás falso testimonio, etc., en nada son respetados en este caso por Pinochet. Así, a diferencia de un santo o un místico genuino, la mentalidad del dictador, parece tener carta blanca para cometer todo tipo de actos atroces sin que por ello, la relación con Dios sufra el más mínimo deterioro.

Es ya famosa la declaración de Pinochet de que “En Chile no se mueve una hoja sin que yo lo sepa” aparecida en EFE y que por la cual se hace responsable a sí mismo de todas las violaciones de los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar chilena (1973-1990). Durante ese periodo la tortura se sistematizó, contabilizando al menos 40.000 asesinatos, de los cuales al menos 3400 fueron violaciones a mujeres, usando perros entrenados para ello o introduciendo ratas por la vagina de las mujeres contrarias al régimen por las agencias represoras de Inteligencia DINA y CNI. Todo esto, junto a los campos de detenidos, los asesinatos múltiples, las fosas común o al igual que en Argentina, el lanzamiento de detenidos desde aviones para hacerlos desaparecer, todo, por amor a Dios y gracias a él. Y estos asesinatos de los cuales Pinochet era directamente responsable no empañaban lo más mínimo su autoconcepto, como puede deducirse a tener de su famosa declaración el 24 de Noviembre de 2003: “Me considero un ángel. Reflexionando y meditando, soy bueno. No tengo resentimientos, tengo bondad. No me considero un dictador, sino un ángel patriótico que no tiene que pedir perdón a nadie.” Aunque es de subrayar que nunca consideró un problema grave el tema de los derechos humanos que como él decía: “Los derechos humanos son una invención, muy sabia, de los marxistas”.

Sin embargo, Pinochet, a este respecto a veces se comportaba cínicamente en sus declaraciones y otras, por el contrario, admitía sus culpas. Así en noviembre de 1999 admitió en una entrevista que usaba gafas oscuras porque “La mentira se descubre por los ojos, yo muchas veces mentía”. Aunque lo general, era que el sufrimiento humano no constituyese más que una anécdota en la salvación de la patria de la que era, o así hacía ver, necesaria, en lo que por lo general, era un hombre de buenos sentimientos. El 11 de diciembre de 1998 afirmó: “Nunca he deseado la muerte de nadie y siento un sincero dolor por todos los chilenos que en estos años han perdido la vida“. Sin embargo, para el dictador la contradicción era sobre todo, aparente ya que: “Soy católico, apostólico y romano, pero no ingenuo” (EFE).

 Así, el rasgo psicológico más llamativo y acentuado de Pinochet se explicaría desde el hecho que no está sujeto al pecado y parece estar por encima del bien y del mal: “Yo los estoy viendo desde arriba porque dios me puso ahí, la providencia, el destino, como quieran llamarlo, me ha puesto ahí” (diario La Época, 2 de julio de 1987).

También se ha de evitar la tentación de ver al dictador, por muy evidente que sea su narcisismo paranoide, como un ser solitario, un loco o alguien inadaptado. Más bien al contrario, con grandes dotes de liderazgo y capaces de construir sólidas redes de apoyo. En este sentido, todo el sistema represor supuestamente instaurado por la gracia de Dios, no es solo diseño propio del dictador sino que por ejemplo en los casos de la dictadura militar argentina y chilena, la iglesia católica asesoró en los modos operandi de las desapariciones forzadas y como había que proceder con los desaparecidos.

 

Los elegidos en la democracia

El fenómeno del mesianismo, si bien, tiene su máxima expresión en las dictaduras, no es exclusivo de ellas. Al contrario, las democracias sufren también el hecho de ser lideradas por jefes de gobierno que se sienten elegidos de Dios y cuentan con un agravante, y es que a diferencia de las dictaduras que son estados confesionales, en general las democracias son estados aconfesionales donde supuestamente no se profesa ninguna religión.

En este sentido, es curioso como un estado aconfesional, pueda ser gobernado por un individuo que se siente ungido por Dios para emprender una especie de reformas. Este hecho, socava grandemente la idea de democracia de los estados liberales, y coloca en escenario casi medieval, que un estado de derecho democrático pueda hacer guerras santas… aunque sean encubiertas.

Por supuesto que existe una brecha insalvable entre los dictadores anteriores y los líderes de la democracia. Y salvo por el hecho del fenómeno del mesianismo no se debe realizar una comparativa entre unos y otros. Pero salvando las distancias, también hay que considerar la democracia moderna, como un sistema de poder que permite mostrar una cara pública y ser otra cosa muy distinta en lo privado. En este sentido, es reveladora la cita del sociólogo Herbert Marcuse al afirmar: “La dominación tiene su propia estética y la dominación democrática tiene su estética democrática”.

Tony Blair

Otro de los miembros del trío de las Azores ofrece más datos sobre las motivaciones ocultas de la guerra de Irak, petróleo aparte. Alastair Campbell que fue el spin doctor, es decir, fue jefe de comunicaciones del ex líder laborista de Blair. Campbell, cuenta en sus memorias tituladas “Los años Blair”, que Tony Blair tenía una intensa relación personal con Dios y que hablaba con él en “tiempos de zozobra y ansiedad”. Tony Blair es anglicano practicante y posee una profunda fe. Según Campbell, Blair “hablaba regularmente con su Creador durante la guerra de Irak”.

De hecho, la noticia que saltó a los periódicos tras la publicación de las memorias de Campbell es que Tony Blair no tuvo ninguna duda sobre la conveniencia de atacar Irak. Esta noticia tuvo una honda repercusión en la opinión pública británica. ¿Cómo era posible que el primer ministro no hubiera tenido dudas de embarcarse en un proyecto a todas luces temerario, en busca de unas dudosas armas de destrucción masiva y con más que previsible desastre humanitario a todos los niveles? Guerra que por otra parte, fue la semilla de los actuales problemas del ISIS (semilla de Alqaeda en Irak).

Para empeorar la situación, Blair, avivó la polémica en marzo de 2006 al afirmar que “Dios y la historia juzgarán si tuvo razón al invadir la guerra de Irak”. Además en un programa de televisión de la cadena británica ITV, y ante los atónicos telespectadores británicos entre los que se encontraban, lógicamente, familiares de militares muertos en Irak, Blair afirmó: “Al final hay un juicio que, bueno, si tienes fe en estas cosas, entonces te das cuenta que el juicio lo hacen otras personas”. Al preguntarle el presentador que otras personas, Blair respondió: “Por otras personas, si crees en Dios, lo hace Dios”. Respuesta que evidentemente se tomó como una falta de respeto para todas las víctimas de la guerra.

Pero lo que desconcierta los británicos, es que de la guerra, y pese a sus dramáticas consecuencias, Tony Blair sigue totalmente convencido que hizo lo correcto, lo que ha llevado a que en el Reino Unido corriesen ríos de tinta sobre si Blair miente o no cuando hace estas declaraciones.

Sin embargo la clave a esta postura, la tendríamos de la mano de los biógrafos de Blair y de muchos de los que le conocen, los cuales, entre bambalinas, afirman que Blair “vive en una realidad paralela donde cree lo que quiere creer”. Así dicen: “Otros no lo querrán entender pero si hay una cosa de que Blair, hombre feliz, no tiene la más mínima duda, si existe una gran verdad que aniquila todo argumento en su contra, es la ciega convicción que ha sido llamado a hacer el trabajo de Dios”.

Lo paradójico es que actualmente Tony Blair ejerce la función del representante del “Cuarteto de la Paz para Oriente Medio”, compuesto por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y las Naciones Unidas. Este puesto, sin embargo, le ha permitido a Tony Blair cerrar jugosos contratos con dirigentes del golfo. ¿Es un cínico Blair? Los que le conocen, aseguran que no: “La verdad es compleja. El exmandatario se cree sus mentiras. Vive en un permanente autoengaño”, afirma Roy Hattersley, un antiguo político que fue mentor de Blair durante sus comienzos en el partido laborista. Por otro lado, su biógrafo, Anthony Seldon, apoya esta misma idea: “los procesos mentales de Blair obedecen a la lógica de su profunda fe religiosa. Si su conciencia —o su Dios— le dice que lo que hace es correcto, lo tiene que ser”.

La pregunta obligada, la formularon los cristianos de base británicos indignados, y porque no decirlo, aterrorizados: ¿Quería Dios la guerra de Irak? La reacción de terror en las bases cristianas es demostrativa del desconcierto que sufre gran parte del electorado británico al que califican a Blair como “mentiroso” y que se preguntan: ¿en manos de quien ha estado el gobierno?

George Walker Bush

Pero Blair no estaba solo en su cruzada. Al otro lado del charco, el presidente americano George Bush, tenía una visión muy parecida del conflicto. Según publicaron varios periódicos europeos y americanos, en octubre de 2005, Bush decidió invadir primero Afganistán y luego Irak siguiendo las órdenes de Dios. Los noticieros se hicieron eco de unas declaraciones realizadas al entonces primer ministro palestino, Mahmud Abas y Nabil Shaath, jefe de la diplomacia palestina, en 2003. Según Shaath, Bush le había confesado: “Tengo una misión de Dios. Dios me dijo, George, ve y lucha contra esos terroristas en Afganistán. Y lo hice. Y entonces me dijo, George, ve y acaba con la tiranía en Irak. Y lo hice”.

Posteriormente la casa blanca restó crédito e importancia a las declaraciones de los líderes palestinos. Sin embargo, lo cierto es que George Bush es conocido por una profunda fe religiosa. De hecho, Bush, al igual que otros santos famosos del cristianismo tuvo una reconversión y encuentro con Dios que le convirtieron en una persona diferente. Así, según la Iglesia Católica, muchos santos tuvieron una vida de pecado lo que les llevó más rápidamente hacia Dios y la santidad por sus inescrutables caminos. Así lo confiesa, San Agustín en sus “Confesiones”. O el beato Carlos de Foucauld, San Pablo, Ignacio de Loyola, etc. De igual manera, George Bush que era un alcohólico que experimentó una conversión religiosa. En 1986, a los 40 años abandonó el alcohol y abrazó a Jesucristo gracias a un reverendo llamado Billy Graham. Y como otros seres que se sienten elegidos, fue dando pasos a medida que Dios se lo iba pidiendo mediante señales. Según cuenta el telepredicador James Robison, Bush le dijo en 1998: “He escuchado la llamada. Creo que Dios quiere que me presente a las elecciones presidenciales”. Según afirman los que le conocen, lee la Biblia todos los días.

Sin embargo, la fe de Bush, que podía ser considerado una peculiaridad más o menos extravagante por los sectores menos religiosos de la sociedad americana, toma un nuevo cariz al producirse los atentados del 11S de 2001, puesto que Bush, y por ende la casa blanca, plantea el terrorismo en términos de bien y mal. La lucha contra los terroristas es la lucha contra el mal y el presidente es el brazo ejecutor de un plan divino.

Cuando los políticos buscan hacer cumplir las profecías bíblicas

Un periodista francés llamado Jean-Claude Maurice cuenta en su libro “Si vous le répétez, je démentirai” (Si usted lo repite, yo desmentiré), que tras ganarse la confianza de Jacques Chirac, entonces presidente de Francia, este le contó que antes de la invasión de Irak recibió una llamada telefónica de George Bush animándolo a entrar en la guerra. Sin embargo, Chirac se sorprendió por el lenguaje usado por Bush, según Maurice, Bush dijo: “Gog y Magog están actuando en Medio Oriente” y que “las profecías de la Biblia están a punto de cumplirse”. Maurice dice que cuando Chirac colgó el teléfono estaba aterrado y que posteriormente pidió asesoramiento a un teólogo.

Pero, ¿Quiénes son Gog y Magog? Son elementos de una cita bíblica que aparece en tanto en Ezequiel como en el libro del Apocalipsis de San Juan. Bush podría referirse a una guerra de Gog en Ezequiel capítulos 38 y 39, y que habla de una invasión militar sobre Israel que atraerá la cólera de Dios. Sea cual sea, el sentido de las palabras de Bush revelan un peligro muy real, y es la posibilidad de que se actúe en los conflictos de Oriente Medio manteniendo una perspectiva religiosa. Lo cual es algo profundamente aterrador.

Por otra, parte, Bush no es el único que observa el mapa geopolítico mundial con las sagradas escrituras en la mano. Existe otro caso, en el complicado escenario palestino e israelita que pone los pelos de punta. En Jerusalem, ciudad santa para las tres religiones de libro, Cristianismo, Judaismo e Islam, tiene una explanada que se denomina “de las mezquitas”. Dicha explanada es el lugar más sagrado del Judaísmo porque es el lugar donde reposa la piedra sagrada del sacrificio de Isaac. Y fue el lugar elegido por el rey David para construir el primer Templo de Salomón destruido en el 586 a.C. por Nabucodonosor II. Después se construyó en el mismo lugar el segundo Templo de Salomón que volvió a ser destruido por los romanos en el 70 d.C.

Curiosamente, justo en el mismo lugar, en la misma explanada se encuentran dos de los templos más importantes del Islam: La Mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca (famosa por su cúpula plateada). El problema que cierra el círculo del nudo gordiano religioso es que según algunas interpretaciones bíblicas (aunque no todas), para que venga el Mesías Hebreo, Hijo de Dios y Rey y descendiente de David, prometido a los profetas del pueblo hebreo, ha de construirse el tercer templo. Por lo tanto, ¿han de derrumbarse las mezquitas para que se cumpla el tiempo del señor? Otras interpretaciones afirman que el templo lo construirá el mesías o vendrá del cielo.

Lo curioso, es que las autoridades arqueológicas judías han autorizado prospecciones arqueológicas a lo largo del muro occidental de la Explanada de las Mezquitas. En esa zona se extiende una gran red de túneles que comunican con la Cúpula de la Roca. Por supuesto, los musulmanes ven en estas prospecciones una maniobra oculta para demoler la Cúpula o al menos agrietarla y socavar sus cimientos.

Además, la Torah (pentateuco cristiano) ordena levantar el templo, y así las oraciones judías ortodoxas incluyen, en cada servicio de oraciones, una oración clamando por la reconstrucción del templo, lo cual constituye un anhelo fundamental para el judaísmo. ¿Qué pasará? ¿Se atreverán finalmente los judíos a derribar las mezquitas para cumplir las escrituras? ¿Se expondrán a una guerra santa con los árabes? ¿Existe alguna solución religiosa posible? ¿Desencadenará el fanatismo religioso una guerra Armaggedon como la descrita en el Apocalipsis cuan profecía autocumplida?

La verdad

El mapa mundial de la geopolítica es ciertamente complejo, y lo es más porque incorpora también el factor religioso al delicado equilibrio de poderes mundial. A parte de Oriente Medio, donde la vinculación con la religión es evidente, por ejemplo, Arabia Saudita es considerada una teocracia, los países occidentales, supuestamente aconfesionales, que el primer ministro se considere un ungido de Dios, puede hacer que también funcionen como teocracias, al menos de facto. Especialmente si existen intereses en cumplir profecías o planificar guerras desde una visión principalmente religiosa.

Sin embargo, en las complejas relaciones entre política y religión, política y mesianismo, ¿Cuál es la verdad? Al final, uno ha de preguntarse casi teológicamente, cual es la verdad tras el mesianismo de los líderes. ¿Es fingida o real? ¿Es una forma de locura o una forma de marketing político para acaparar el voto conservador? En un escenario democrático, es sabido que los votantes progresistas no van a retirar el voto porque un candidato profese una fe, pero los conservadores pueden ser mucho más estrictos con un candidato ateo o aconfesional. Por otra parte, en el escenario de los dictadores, ¿son realmente Hitler, Franco o Pinochet verdaderos y fervientes creyentes o simplemente psicópatas que usan la religión para manipular a la población? En este sentido otros dictadores, podríamos llamar, ateos, como los comunistas Josef Stalin o el chino Mao Zedong, no menos letales que sus homólogos creyentes, no necesitaron ninguna religión para matar a unos 20 millones de personas el primero y a 78 millones el segundo.

La verdad, lo que en última instancia está en la mente de los líderes y los dictadores no lo sabremos nunca y tampoco nos lo dirán nunca. Así, el temible político italiano, Giulio Andreotti, siete veces Primer Ministro de Italia, y unos de los políticos más corruptos, criminal asociado a la mafia y autor de la historia política más oscura de Italia, la de los años del plomo, dijo una vez: “Lo leemos en los Evangelios: Cuando a Jesucristo le preguntan qué es la verdad, él nunca contesta”.

  

 

 

¿Lo sabías?

La relación política y religión produce anécdotas verdaderamente curiosas. En la Biblia, en Reyes I 7:23, se da una aproximación al número π fijándolo en 3 (en vez de 3,1416). En 1897, se firmó un proyecto de Ley para fijar el valor de π  en el estado de Indiana al valor dictado por la Biblia, pero lo abandonaron porque les acarreaba más problemas que soluciones.

 

 

El mito viral de Aznar como elegido de Dios

 Sobre Aznar circulan por internet, de modo viral, unas declaraciones supuestamente publicadas en sus memorias, en las cuales, el expresidente español habla de saberse elegido por Dios para guiar a la humanidad. Estas declaraciones son: “La primera vez que supe que no era un ser humano corriente, lo recuerdo bien, fue cuando ETA voló mi coche conmigo dentro. Salí de allí, envuelto en llamas, y pensé: ¿cómo es posible que haya sobrevivido? Nadie se lo explicaba. Los médicos no encontraban una respuesta, tampoco mi personal de seguridad. A todo el mundo le pareció… Milagroso. Esa noche soñé con Dios. Era una luz, no tenía rostro, pero sí voz. Me iluminó con su haz y me dijo: “Jose Mari, si te he salvado es porque te necesito vivo para que lideres a la humanidad”. Me dijo un par de cosas más, pero son personales. Aquella experiencia me cambió, por supuesto. Desde entonces soy mucho más humilde”. Y también este extracto: “Muchas veces me han preguntado cómo sé que soy especial. Es difícil de decir; digamos que siempre lo he sabido. Ya desde el colegio, sabía que ninguno de los que me rodeaban estaba a mi altura. Como delegado de mi clase, en 3ºB, tomé la decisión de ocupar 3ºD y librar a aquellos pobres chicos del pésimo delegado que habían elegido. No fue una decisión sencilla; tuve que mandar a varios muchachos a combatir al patio, pero, al final, obtuvimos la victoria. Ese día supe que estaba destinado a algo más grande que yo mismo”. Hemos decir que tales informaciones no son ciertas, y eran parte de un artículo satírico publicado por el guionista José Antonio Perez autor del blog “Mi mesa cojea”.

 

 

Elegidos por Dios y extravagantes

Se sientan elegidos por Dios o no, lo cierto es que los dictadores son personas tremendamente extrañas y peculiares. Por ejemplo, el dictador norcoreano Kim Jong-il, hacía examinar individualmente cada grano de arroz que se le servían para comer en cuanto a longitud, peso y color, que además debían de ser cocinados con madera extraída de árboles que solo crecen un monte legendario chino. Asimismo, ejecutó a su ministro de defensa con un cañón antiaéreo por dormirse en un desfile militar.

El dictador libio, Muamar el Gadafi, se negaba a subir más de 35 escalones y hacía sellar completamente las ventanas de los edificios adyacentes al palacio del dictador. Siempre viajaba acompañado de una enfermera rubia y su guardaespaldas eran mujeres a las que obligaba a hacer un voto de castidad.

Maung Shu Mang Ne Win, dictador de Birmania, cambió los billetes de su país a 15, 35, 45, 75 y 90 porque eran sus números de la suerte. Cambió de idea dos años después. Además se bañaba en sangre de delfín porque pensaba que así se rejuvenecía.

Idi Amin Dada, dictador de Uganda, expulsó en 1972 a varios miles de extranjeros de Uganda tras haber tenido una visión de Dios en la que le dijo: “Si quieres salvar Uganda, hace falta expulsar del país a todos los extranjeros“. Se dice que destituyó a su ministra de Relaciones Exteriores, Elisabeth Bagay de Toro, porque hizo el amor con un europeo en los aseos del aeropuerto Orly de París.