Goldman Sachs, el banco que controla el mundo

 

Por Miguel Ángel Ruiz

Los Iluminati, la masonería, la familia Rothchild, los Rockefeller, los Jesuitas… el mundo de la conspiración tiene un gran elenco de aspirantes a dominar el mundo, todos ellos seres oscuros que se mueven en las sombras. Sin embargo, mientras se divulgan estas teorías, otros, como el bróker de Alessio Rastani tienen otras hipótesis: El banco de inversión Goldman Sachs controla el mundo. Veamos quiénes son los bancos de inversión y como es su gobierno secreto

 

Llama la atención observar como una parte importante del mundo de la conspiración hace una presentación muy caracterizada en el mal, novelesca incluso, de oscuros entramados de poder aficionados a lo esotérico y a la magia negra, que muchas veces presentan más ingredientes para escenificar una buena novela negra que para explicar cómo funciona realmente el mundo financiero y las relaciones ocultas de poder. A veces son presentados como seres tenebrosos que traman planes secretos mientras llevan capuchas y se reúnen en la sombras. Y así, mientras los Iluminatis se reúnen en la oscuridad con largas túnicas negras, existen otros sujetos, aún más poderosos, vestidos con trajes de 10.000 euros, que viajan en jet privado, juegan al golf, tienen gustos refinados y salen a veces en las portadas de revistas de tendencias. Estos son los que realmente se controlan el planeta. Son los directores y presidentes de los grandes bancos de inversión. Ellos son los que controlan el mundo actualmente.

Precisamente lo que les da poder, es estar al mando de un banco de inversión, por tanto, lo primero que debemos de que entender es que es un banco de inversión. Son bancos diferentes a los bancos comerciales que todos conocemos. Los digamos, bancos normales, son los que tratan con el público en general a través de pequeñas sucursales bancarias. Ofrecen cuentas corrientes, préstamos, hipotecas, tarjetas de crédito, fondos de pensiones, etc. Por el contrario, un banco de inversión es un tipo de negocio totalmente distinto, y aunque también maneje dinero, lo hace a otra escala. El banco de inversión opera con cantidades astronómicamente más grandes de dinero. Entre su operativa normal se encuentra grandes operaciones como la salida de empresas a bolsa, fusiones y adquisiciones de empresas, emisiones de bonos, consultoría para gobiernos, grandes proyectos y en general todo tipo de operaciones grandes con altos niveles de riesgo. Son actores que tienen peso en la macroeconomía, son capaces de arrastrar países, especular con sus divisas o modificar precios que afectan a continentes enteros, como materias primas o alimentos.

La banca comercial depende de la economía del país donde opera y suelen tener un comportamiento bastante moderado, en cambio, los bancos de inversión son mucho más inestables, realiza operaciones depredadoras, ganan mucho más dinero que la banca comercial y en ocasiones hasta desestabilizan países enteros. Son aquellas entidades que manejan tanto dinero que su operativa afecta al funcionamiento económico mundial, hablan de tú a tú, a los estados y a sus presidentes y son los que deciden quien vive y quien cae. La prensa crítica habla de mafia, y hay quien los ha calificado de banksters, una palabra entre banquero y gánster.

Así pues, existen muchos bancos comerciales, bastantes menos de inversión y entre estos últimos, existen 5, que son los mayores bancos de inversión del mundo. Estos son: Bank of America Merrill Lynch, Citigroup, Morgan Stanley, JP Morgan Chase y Goldman Sachs. Este último quizás el más emblemático y digno de estudio por sus prácticas.

 

¿Quiénes son estos bancos?

En general son entidades muy grandes y ya bien consolidadas, debido a que son bastante antiguas. Por ejemplo, Citygroup se fundó en 1812 y Goldman Sachs en 1869. Son bancos que han crecido junto al expansionismo de EE.UU. y en cierto modo, comparten los mismos intereses del imperio americano, llegando a ser herramientas de dominación financiera y bancaria.

Esta vocación de control global se observa fácilmente en su presencia en el mundo. Por ejemplo, Citigroup tiene 265.000 empleados en todo el mundo, repartidos en 16.000 oficinas en 140 países del mundo. Bank of America Merrill Lynch está en 40 países y Goldman Sachs en 39.

Pero aparte de estar presentes en los principales y más ricos países del mundo, lo importante es que allí realizan una actividad a alto nivel que conforma una dirección estratégica de las finanzas de ese estado y que les da acceso a importantísima información relevante. En el caso Español Goldman se instaló en nuestro país en 1984, y ha participó en la privatización de empresas clave como Repsol, Telefónica o Aena (que compartieron la compra de acciones de esta junto a Morgan Stanley y Merril Lynch). Además Goldman ha contribuido a la reestructuración del sistema financiero español después de la crisis de deuda y el rescate bancario. Aparte tienen inversiones en todo el mundo, conocen todo y están en todos sitios. Veremos qué implicaciones tiene que este tipo de bancos realicen operaciones tan significativas, lo importante para ellos es estar en el ojo del huracán, tener información sensible y participar en las grandes operaciones que se realicen.

Ser empleado de Goldman Sachs no es ser sólo empleado, es ser un soldado.

Una de las cosas más importantes para comprender como estos bancos dominan el mundo, es entender su cultura de empresa. No son simples empresas y sus empleados no son simples empleados.

En primer lugar porque se preocupan mucho de coger únicamente a la gente más brillante del planeta. Así, desde 2001 a 2009, Goldman Sachs puso en marcha su Programa de Búsqueda Global de Líderes (GSGLP en inglés), que consistía en identificar a los 1000 estudiantes más brillantes de todo el planeta antes de que se graduasen en la universidad. Para ello estableció acuerdos con 100 de las mejores universidades del mundo y luego captó a estos jóvenes de talentos excepcionales con ofertas, becas o propuestas para que acabasen formando parte de sus filas. Una vez finalizado el proceso de reclutamiento, dentro les acabarían entrenando y moldeando para formar parte de la élite.

Para un joven estudiante a punto de titularse, que la banca de inversión llame a tu puerta, supone una oportunidad que va a transformar su vida. El sueldo medio de un “junior” analista en los bancos de inversión suponen unos 70.000 euros sólo para empezar y en unos 5 años puede ascender hasta 175.000 euros anuales, lo cual es mucho más dinero de lo que le van a pagar en cualquier otra empresa. Sin embargo este dinero cuesta sacrificios, exige una transformación interna y profunda para ser un empleado de banca de inversión. Esta sería una de las primeras etapas de lo que se ha perfilado como una receta del éxito de estos bancos: reclutamiento de los mejores, moldeamiento de sus trabajadores y gestión de una red de contactos en las altas esferas. Así veremos, como muchos de los trabajadores de banca de inversión acaban excelentemente colocados no sólo en su propio banco sino también muchas veces en el sector público. No solo reclutan a jóvenes brillantes, también a profesionales y cargos consolidados en puestos de poder en la esfera pública como veremos.

El periodista económico March Roche, es una de las personas que mejor ha descrito este proceso de captación, moldeamiento e influencia en su libro “El banco. Cómo Goldman Sachs dirige el mundo”. Para Roche, los empleados de Goldman Sachs llegan a convertirse en una especie de “monjes banqueros”, expresión que recuerda a los monjes guerreros templarios y que, por tanto, serían mucho más que simples empleados de banca. Para Roche, la cultura de empresa de estos bancos es opresiva, son sometidos a una continua presión y han de demostrar una constante e insaciable hambre de alcanzar mayores metas y de hacerse más ricos. Este proceso de moldeado, por llamarlo suavemente, recuerda a los sistemas de control personal a los que someten las sectas, fanatizando y tomando posesión de la voluntad de sus individuos.

Roche describe como a los directivos de Goldman se les exige muchas veces trabajar entre 14 y 18 horas diarias, a veces 7 días a la semana. Para ello, el banco exige estar casado y tener una vida familiar estable. La conciliación del empleado con su vida familiar importa poco a la entidad. Esta cultura de empresa que exige una adhesión y un sacrificio personal se ejemplifica bien en el becario de banca muerto por trabajar demasiado para Merril Lynch.

 

Están en todos sitios.

El binomio de captar a los mejores y colocarles en posiciones de poder o bien comprar a aquellos que ya están en las altas esferas (las denominadas puertas giratorias) funciona a la perfección tejiendo una red no oficial que les concede un poder extremo y la capacidad de actuar en múltiples asuntos a la vez. En este sentido, estos bancos, son y actúan como un gobierno en la sombra.

Veamos algunos ejemplos. Recientemente Goldman Sachs ha fichado a José Manuel Durao Barroso, que fue primer ministro de Portugal y expresidente de la Comisión Europea. Es innegable que Barroso conoce perfectamente los entresijos de poder europeos y que tiene acceso a muchos despachos y cargos influyentes dentro de esta. Este fichaje puede tener dos lecturas, o bien es una manera de decir “gracias” por acciones del pasado en las que se benefició a los intereses del banco, o es un sueldo para conseguir cosas importantes para Goldman. Lo suficientemente importantes como para ganarse un sueldo de 400.000 euros mensuales (5 millones de euros anuales).

Es evidente conflicto de intereses que provoca este fichaje, tanto es así, que Francia, a través de su Ministerio de exteriores, ha pedido a Durao Barroso que renuncie a su nuevo puesto y lo ha calificado de “escandaloso”. El motivo es que el conocimiento de la Unión Europea que Barroso pone a disposición de Goldman, hace que Barroso casi cuente con más poder que en su antiguo puesto. Así, según los analistas financieros del Blog Salmón, Goldman Sachs estaría en disposición de ser capaces de iniciar crisis financieras, por ejemplo, financiando algún pequeño pero estratégico banco y dejándolo caer, pudiendo a continuación apostar contra la deuda pública de los estados, o presionar para que se aprueben leyes que beneficien al sistema financiero desde el conocimiento profundo del entramado público.

Barroso no es un caso aislado. Las puertas giratorias llevan años en movimiento, podemos encontrar elocuentes ejemplos de esta práctica en personas como el italiano Mario Monti. Este sería un caso especial de conflicto de intereses primero porque trabajó en la división internacional de Goldman Sachs mientras ayudaba al gobierno griego a falsear sus cuentas financieras ocultando el verdadero nivel de deuda helena en procedimientos contables que habían sido diseñados por Sachs. Monti más tarde, fue nombrado Primer Ministro y simultáneamente Ministro de Economía de Italia sin ningún tipo de elección democrática. Y el aspecto más grave es que la misión de Monti era aplicar las políticas de reformas y recortes orientado a que los estados pudieran devolver a la banca todo el dinero que habían tomado prestado una vez que habían salvado el sistema financiero… Resulta evidente, que incluso estando de primer ministro en el gobierno, seguía trabajando para Goldman!

Otro ejemplo es Mario Draghi que pasó de ser Ministro de Finanzas de Italia en el año 2002 a trabajar en Goldman Sachs y que luego volvió en 2011 como presidente del Banco Central Europeo. También fue responsable del maquillaje de las cuentas griegas en su tiempo en Goldman Sachs, lo cual eleva la actuación de la Troika (FMI, BCE y UE) casi de terrorismo económico al exigir un austericidio del país Heleno y a llevarle a la pobreza con unos objetivos de déficit irreales que ellos mismos habían maquillado.

Otros famosos Goldman Sachs han sido él dos veces primer ministro de Italia, Romani Prodi, Mark Carney, actual gobernador del Banco de Inglaterra (y que se va a ser vital su gestión en el tema del Brexit), Otmar Issing, economista en jefe del Banco Central Europeo y del Budesbank alemán y que pasó a Goldman en 2007. Huw Pill, también proveniente del BCE con el mismo destino. Timothy Geithner, expresidente de la Reserva Federal y exsecretario del Tesoro de Estados Unidos en la primera legislatura de Obama… La lista es larga. Son muchos nombres y están excepcionalmente bien posicionados.

La última novedad a este respecto proviene del recién elegido presidente Donald Trump que quiere nombrar Secretario del Tesoro de América a Jamie Dimon, actual presidente del banco de inversión JP Morgan. La cooptación la esfera pública por parte del sistema financiero es tan absoluta, que según reveló Julian Assange mediante las publicaciones de Wikileaks, los emails de John Podesta (jefe de la campaña presidencial de Hillary Clinton), muestran como aproximadamente la mitad de los miembros de Gobierno de la administración Obama de 2008 lo eligió Citigroup y se lo comunicaron en un email remitido por Michael Froman, el que fuera primero director ejecutivo de Citigroup y luego Representante de Comercio de EEUU. Por lo tanto, si en Wall Street pueden mandar un mail con los componentes del ejecutivo de Obama, pueden gobernar el mundo. Todos estos movimientos muestran que no hay una separación real de poderes público y privado, lo cual hace que en la verdadera práctica estemos gobernados por bancos y multinacionales. Veamos qué gestión realizan en esos puestos.

 

El trabajo de Dios.

La ya popular frase “Yo hago el trabajo de Dios” fue dicha por Lloyd Blankfein, presidente de Goldman Sachs en una entrevista a la revista Times en noviembre de 2009. Se refería a que ellos como banqueros tienen un fin social y ayudan a crear riqueza y crecimiento gracias al dinero que la banca decide poner en unos proyectos y no en otros. Evidentemente Blankfein se siente poderoso al poder decidir quién sube y quién no, quizás su retribución anual de 54 millones de dólares, record en el sector, le puedan hacer sentir que es Dios. En cualquier caso, estas palabras no son sólo una desafortunada declaración en prensa de la que después pidió disculpas, sino que hacían alusión al verdadero funcionamiento de las finanzas.

Para entender todo el entramado hay que hacerse la pregunta correcta, que es: ¿Cómo gana dinero Goldman Sachs? Según el analista financiero Marco Antonio Moreno, Goldman tiene cuatro líneas de negocio que son: Banca de inversión, inversión y préstamos, gestión de inversiones y clientes institucionales. Las tres primeras consisten en asesoría financiera en fusiones o adquisiciones, gestión de cuentas a alto nivel, grandes préstamos, etc. y cuidar la gestión de las inversiones. Todas ellas juntas sólo suponen un 30% del dinero neto que ingresa Goldman. ¿Y el resto?

Donde Goldman hace “el trabajo de Dios”, es en los servicios que proporciona a clientes institucionales, y eso es lo que le reporta el 70% de sus ganancias y no en las actividades de banca de inversión. ¿Cuál es este divino trabajo más concretamente? Básicamente actividades asociables con la especulación. En palabras de Moreno, “de operaciones por cuenta propia en los mercados de acciones, bonos, materias primas y divisas y crédito. En pocas palabras, Goldman Sachs se genera un enorme flujo de dinero especulando con materias primas, subiendo o bajando el precio del oro, el petróleo, acciones de empresas, bonos de deuda soberana, divisas, materias primas, etc.”

No en vano, en el mundo anglosajón, a Goldman Sachs lo han apodado, “Goldman Sacks”, que suena igual en inglés pero significa “Goldman Saquea”. Y realmente hacen el trabajo de Dios, decidiendo quien vive y quien muere, que sector del mercado se levanta y cual se hunde. Por ejemplo, después de la crisis de 2008, una vez que el asunto de las hipotecas subprime cayeron, decidieron ir a por la comida, lógicamente no sólo Goldman, sino toda la banca de inversión. Y generaron una espectacular subida de precios que produjo una importante hambruna en África que afectó a 100 millones de personas. Sin embargo esta plaga bíblica, digna del trabajo de Dios, no es un hecho aislado. Realmente, es tal la posición de poder sobre los estados a nivel mundial, que a la banca de inversión se la ha acusado reiteradamente de fraude.

Es su capacidad de producir fraudes a gran escala lo que hace que no pueda ser parado por ningún estado. La manipulación de mercados financieros produce unos beneficios tan altos, y afecta tan directamente a la macroeconomía de todo el sistema, que la frase del trabajo de Dios no resulta exagerada.

El alcance y el poder sin precedentes que tiene Goldman Sachs en la economía mundial, le han permitido realizar todo tipo de estafas una y otra vez, sin que ningún gobierno sea capaz de ponerle fin. Con esta visión de las cosas, no resulta descabellada las polémicas declaraciones de Robert Rubin, que antes de ser nombrado Secretario del Tesoro durante la presidencia de Bill Clinton había trabajado 26 años en Goldman Sachs y después del Tesoro pasó a ser presidente de Citigroup. En 1995, estando ya con Bill Clinton de Presidente, le apodaron “el hombre más listo del mundo”. La razón es que en una entrevista declaró que él no veía ninguna noticia. El entrevistador sorprendido, le replicó: “¿Ninguno? Y entonces, ¿cómo se entera de lo que pasa cada día?”. La respuesta, contundente, fue: “¿Para qué voy a ver las noticias hoy si desde hace tiempo sé qué pasara mañana, el mes que viene y dentro de seis meses?”.

El esquema del Saqueo

Robert Rubin, aunque sea bastante desconocido, es una persona clave para entender los últimos 20 años de historia del mundo. Como Secretario del Tesoro de Bill Clinton, tenía la difícil tarea de hacer crecer económicamente a EEUU sin freno, sin crear inflación, y manteniendo al dólar como moneda de referencia. Y Rubin encontró una solución, que era buena para EEUU, pero era mucho mejor para la banca de inversión, ideó la receta de unir la globalización a la desregulación del sistema financiero. Es decir, quitar las normas y limitaciones a la banca y ponerles el planeta en bandeja. La firma de la ley Glass-Steagall se firmaba en el año 2000, y abría el mercado de comercio y la globalización de las finanzas. Sobra decir que la quiebra de 2008, tuvo su origen en esta medida desregulatoria.

En un mundo con cada vez menos fronteras a la banca y sus finanzas, la posición de poder y el hambre de beneficios les dispersó por el mundo como una jauría de tiburones y siguieron acumulando fraudes y extrayendo toda la riqueza allí donde tenían oportunidad. El mundo se convirtió en un supermercado para los bancos.

Por ejemplo, Goldman Sachs, en septiembre de 2008, y después de haber  jugado  un papel importante en la crisis subprime firmó dejar de convertirse en banco de inversión y pasar a banca comercial para poder cobrar las ayudas de salvataje de la banca que daba el gobierno, en total 10.000 millones de dólares. Lógicamente Goldman Sachs sigue siendo ahora un banco de inversión. En 2010, Goldman fue acusado de fraude en el congreso por la venta de hipotecas basura de alto riesgo pero la multa sólo ascendió a 5.000 millones de euros, una cantidad mucho menor que el fraude cometido.

En 2012, Goldman Sachs junto a otros seis gigantes de la banca de inversión,  Citigroup, JP Morgan, Deutshe Bank y otros, fueron acusados de manipular los índices interbancarios en su propio beneficio para sacarle más dinero a los préstamos e hipotecas de los ahorristas. El índice que manipularon fue el Libor (similar al famoso Euribor pero de la Libra) y como es sabido la cuantía mensual que has de pagar a la entidad bancaria depende de ese índice. La acusación, realizada por la autoridad reguladora financiera canadiense, apunta a que los grandes bancos podrían empujar arriba o abajo los índices de manera artificial, de tal manera, que de una forma muy real, han estado robándole unas cuantas libras al mes de los bolsillos de todos los pagadores de hipotecas en libras del mundo, lo que deben de ser miles de millones de libras.

En 2013, la Unión Europea acusa a 13 bancos de inversión de crear un monopolio de facto e impedir que otros operadores bursátiles tuvieran acceso a los derivados crediticios, es decir, se quedaron con todo el pastel de un producto financiero que estaba muy en auge en ese momento por la crisis de deuda soberana, los famosos CDS o seguros de impago de deuda. En 2016, la justicia británica cierra una demanda a Goldman Sachs por engañar a sus clientes libios, los cuales alegaban que les habían metido en negocios demasiado arriesgados para ellos sin explicarles la complejidad de los asuntos.

Como vemos, y según las palabras del premio nobel de economía Joseph Stigliz: “Los bancos estadounidenses estaban activamente dedicados a engañar”. Por ejemplo, aquí en España, Goldman ha sido una de las entidades que ha comprado miles de viviendas de protección oficial a bajo coste y que ahora quieren desahuciar a sus inquilinos. Como decíamos, están en todos lados.

Podríamos llenar más páginas de demandas y noticias de fraudes económicos para tratar de ejemplificar la actividad fraudulenta de la banca de inversión, sin embargo, nunca lo mostraríamos tan bien, como la opinión de un insider. Greg Smith es un extrabajador de Goldman Sachs que abandonó la entidad y escribió un libro titulado “Por qué dejé Goldman Sachs” en el que cuenta su experiencia en el banco y denuncia las prácticas de engaño en las que incurre el banco. Según Smith, la falta de ética de la entidad es total, y que se hacía “todo por el dinero” y que “le ponía enfermo oír cómo hablar de timar a los clientes”.

La postura de Greg Smith es muy reveladora porque años atrás había sido un auténtico apasionado de Goldman Sachs, había aparecido en vídeos de reclutamiento de la firma e intentaba captar nuevos estudiantes, pero poco a poco, la decepción fue haciendo acto de presencia en él. El momento en que empezó a resquebrajarse su fe, fue cuando el director ejecutivo de Goldman, Lloyd Blankflein testificó en el congreso por lo de las subprime, y vio la cara oculta de su propia empresa. Blankflein dijo que “no debemos decirle a los clientes lo que realmente sabemos, es cosa suya saberlo, no tenemos por qué ser transparentes”. Y esto, como forma de justificar una crisis sistémica, era algo muy censurable para nuestro insider.

Smith cuenta como los gestores de Goldman decían “títere” o “marionetas” para referirse a sus clientes. En ocasiones podían venderles un producto financiero y luego especular contra ellos. Greg también denuncia como “países como España, estaban siendo utilizados para que los clientes tuviesen pánico y hubiese más negocio”. Y por último lamenta, como la banca ha perdido su objetivo de financiar empresas y crear riqueza, ahora, dice, se basa en hacer apuestas tipo casino, y que ese es el 80% de su negocio. Para Greg, la corrupción moral de la empresa es evidente, y eso es un problema de cara a la credibilidad de la empresa. Y no lo sería tanto sino fuera porque en el fondo, estos tipos moralmente corruptos manejan el mundo.

Becarios muertos en bancos de inversión

 

En Agosto de 2013, corría la noticia de que un joven alemán de 21 años llamado Moritz Erhardt, había fallecido tras trabajar durante 72 horas sin parar. La prensa generalista, y en especial la financiera, trató el tema con poca profundidad, incidiendo en que se trataba de un caso aislado. Sin embargo, en declaraciones realizadas a otros medios, otros becarios denunciaron que el abuso y las jornadas larguísimas de trabajo eran habituales especialmente en el sector de los bancos de inversión. Erhardt había muerto de puro agotamiento.

Los sueldos en este sector son mucho más altos que en el resto (3200 euros en prácticas), y sin duda atraen a jóvenes muy ambiciosos, los cuales con este esfuerzo están entrando ya en el laberinto que les indica a sus jefes que harán cualquier cosa por el banco.

Una de estas prácticas que se premia y que da idea de quien hará todo lo que le digan se denomina “magic roundabout” (rotonda mágica) que consiste en que vuelven de trabajar a las 7 de la mañana, y un taxi les espera en la puerta mientras se cambian de ropa y les vuelven a llevar a la oficina. Erhardt fue encontrado muerto en la ducha a las 6 de la mañana tras hacer esta práctica por tercer día consecutivo.

Aunque este pueda ser un caso extremo, muestra notablemente como es el moldeado de voluntad y disciplina que asumen los jóvenes empleados que se integran en un banco de estas características, donde la obediencia y la fidelidad llegan al nivel de secta. Lógicamente, sólo los más fuertes llegan a la cumbre, en un proceso que sin duda, tiene mucho de lavado de cerebro.

Lo que se habla en los pasillos de Goldman Sachs

Un tema muy esclarecedor es conocer como son las personas que manejan las instituciones que dominan el mundo. No siempre se tiene la oportunidad de abrir una ventana a esos ambientes, sin embargo el financiero John Lefvre, en su libro “Directo al Infierno”, describe muchas de las conversaciones cotidianas en Goldman Sachs y en Wall St. En ellas se refleja perfectamente la forma de pensar de las personas que rigen estos inmensos bancos de inversión. Su objetivo era mostrar al mundo la verdadera alma de Wall St. A continuación alguna de sus perlas. Juzguen ustedes.

 “Mi triturador de basuras come mejor que el 99% del mundo”. “Cuando en la cola del cajero automático tengo detrás a una tía buena, dejo el comprobante en la máquina para que pueda ver mi saldo”. “Solo los trogloditas recurren a la violencia. Yo prefiero aplastar el ánimo, la esperanza o la autoestima del otro”. “¿Y para qué voy a casarme? Casarse es como apostar la mitad de tu patrimonio a que amarás a una sola tía durante toda la vida”. “No alimentamos a los animales salvajes, porque se vuelven dependientes. ¿Es distinto con las personas?” “Jamás doy limosna a los indigentes. Mi conciencia no me permite recompensar el fracaso”.  “Una tía me preguntó qué haría si de repente me encontraba con 10 millones de dólares en el banco. Le respondí que me preocuparía por saber qué había pasado con el resto de mi dinero”.  “Cada uno de los dígitos de tu cuenta bancaria equivale a un centímetro de polla”. “Mi primera esposa fue radicalmente antiabortista hasta que mi amante se quedó embarazada”. “Hacerse rico no es difícil. Está al alcance de cualquier tía buena sin manías”.

¿Lo sabías?

El último libro del prestigioso activista y académico Noam Chomsky reflexiona sobre quién domina el mundo. Para Chomsky, “los amos de la humanidad” no es un grupo monolítico, sino una serie de estructuras y superestructuras de instituciones dependientes unas de otras, que compiten entre sí, cada una en base a su influencia de un modo desordenado. En esa guerra de poder encontramos, gobiernos, instituciones supranacionales estilo OMC, FMI o Europa, grandes multinacionales y el complejo mundo financiero.