El enfoque de la cultura política en el estudio de los procesos de cambio sociopolítico

Caso de estudio: La primera manifestación contra la mafia.

 

Por Miguel Ángel Ruiz

Sumario: 

1. El enfoque cultural. 2. La multidimensionalidad de la cultura. 3. Estrategias de investigación en la cultura política. 4. Estudio de caso: La primera manifestación contra la mafia. 5. El movimiento antimafia desde una perspectiva cultural. 6. Conclusiones.

 

 

En las últimas décadas, la investigación de procesos de cambio sociopolíticos ha sufrido notables cambios, rescatando y adjudicando un lugar central al estudio de la cultura (Bonnell y Hunt: 1999). Según, Moran (2010), la cultura supone una “categoría residual” a la que sólo se recurre cuando fallan otras herramientas de análisis. El presente texto pretende ser una aproximación al uso de la cultura en estudios de cambio sociopolítico, intentando ofrecer respuestas sobre su utilidad analítica, sobre qué aspectos o dimensiones debe ser empleada y que estrategias de investigación deben emplearse para abordar un estudio de este tipo. Además, buscaremos una concreción de los conceptos con el planteamiento de investigación de un caso práctico. El presente texto no pretende ofrecer respuestas sobre el objeto de estudio elegido a la luz de la cultura, sino formular las preguntas que guiarían la investigación.

1.- EL ENFOQUE CULTURAL

 El estudio de las dimensiones de la vida social admite numerosas aproximaciones, en muchas de ellas, es posible que la cultura tenga un escaso poder explicativo, especialmente aquellas visiones macrosociológicas, económicas, institucionales o en análisis de facetas hegemónicas poder. Si por ejemplo, indagásemos en las causas por las que, actualmente, los jóvenes españoles están emigrando a Alemania, probablemente la cultura sea una de las últimas motivaciones que se reflejen en técnicas de investigación como entrevistas o encuestas, aplicadas a estos mismos emigrados. Y sin embargo, es indiscutible que la cultura juega un cierto papel1.

 

Sin embargo, “otros análisis sociopolíticos no tienen más remedio que acudir al concepto de cultura para tratar de explicar nuevos tipos de conflictos políticos” (Moran, 2010: pp. 103). Los motivos para recurrir a la cultura, están muy bien reflejado en las motivaciones de los estudios del Centro de Estudios Culturales contemporáneos (CCCS) de la escuela de Birmingham (MATTELART y NEVEU: 2004). Para los máximos exponentes de esta escuela (Richard Hoggart, Stuart Hall, Raymond Williams y Edward Thompson), la necesidad de explicar a la clase obrera −sobre todo como reaccionaban a los procesos de comunicación dominantes−, necesita de una visión cultural.
El estudio del enfoque cultural cobra sentido en aquellos ámbitos donde las visiones son tan amplias que el “individuo desaparece”. Así el marxismo o el funcionalismo, con visiones más generales y positivistas, pueden tener problemas para captar el malestar de determinados grupos que sin embargo constituyen una realidad social2
Sin embargo el enfoque cultural en política, no está exento de problemas epistemológicos y metodológicos. En sí, el mismo término “cultura política”, es problemático y objeto de debate. Ha sido incluso, difícil ofrecer una definición consensuada de cultura y en muchos casos se ha mirado a la antropología –pionera en los estudios de cultura– para superar estas dificultades. . En este sentido, el poder explicativo de la cultura sería superior, especialmente en aquellas realidades sociales que no sean mayoritarias. Así, las perspectivas culturales, se adaptan especialmente bien a estudios microsociales y los estudios de caso, dejando de lado unidades mayores de análisis como el estado (Moran, 2010: pp. 89).
En este sentido, la definición de cultura con la que se trabaja es mínima y es entendida como “conjunto de códigos o repertorios públicos comunes que intervienen en la capacidad de las personas de pensar y comunicar ideas” (Mosteyrín y Morán: 2014).
Así, este enfoque cultural, supone un “giro”, que siguiendo al antropólogo estadunidense Clifford Geertz (1990), convierte al análisis de la cultura en una ciencia interpretativa en busca de significados. Conversión que le proporciona una versatilidad notable pero que a la vez, introduce una doble consecuencia. Por un lado requiere de un enfoque semiótico para su estudio y por otra parte obliga a trabajar con un cierto nivel de incertidumbre.
Sin embargo, las ventajas del enfoque cultural, son mayores que sus inconvenientes y es un elemento valioso para estudiar procesos de cambio sociopolítico porque rescata el mundo simbólico, conceptual y narrativo del objeto de estudio.

2.- LA MULTIDIMENSIONALIDAD DE LA CULTURA
Decíamos en el apartado anterior que las culturas son prácticas semióticas. Así pues, el análisis sociopolítico se torna en análisis del leguaje en los procesos de construcción de significados a estudiar. Esta “ciencia interpretativa”, tiene tantas dimensiones como tiene la experiencia y el pensamiento humanos. Ningún otro enfoque hay es estudio, que sea tan versátil y adaptable como la naturaleza simbólico-lingüística de la que es objeto del enfoque cultural.
Siguiendo a Mosteyrín y Morán (2014), el ámbito de estudio no necesariamente ha de ser sólo lingüístico, sino que se puede extender a imágenes, gestos, música e incluso códigos y normas, abarcando así, un amplio espectro de manifestaciones humanas.
Con semejante “corpus” de estudio, las dificultades radican en la captación de los significados simbólicos. En este sentido, el estudio cultural se acerca a la antropología, del cual toma prestado,

 Estos enfoques se pueden aplicar en un sinfín de dimensiones culturales diferentes, dependiendo de lo que nos interese estudiar. Por ejemplo, pueden ser de gran interés los diálogos que se desarrollan entre actores sociales o los discursos y narrativas que construyen los distintos grupos a través. Constriñéndolo al ámbito de la cultura política, Moran (2010), identifica cuatro líneas de investigación dominantes en la literatura de los estudios de cultura política: Poder (dominación y resistencia), representaciones compartidas, culturas políticas como performance y Roles de subcultura. Todas ellas con notables trabajos en sus respectivos campos. . Es decir, no sólo se estudian las manifestaciones culturales sino también su contexto, de tal forma que la conducta se vuelve significativa para alguien ajeno a ella (Geertz, 1973).
Otros enfoque muy interesante, consiste en considerar la cultura como una práctica, una praxis. Transcendiendo hasta cierto punto el ámbito lingüístico, es interesante concebir la cultura política en términos de acción, es decir acciones motivadas por la cultura. Así, por tanto, se manejan conceptos como cultura en acción o en interacción (Swindler, 1996).

 

3.- ESTRATEGIAS DE INVESTIGACIÓN EN LA CULTURA POLÍTICA.
Dada la riqueza de dimensiones, esferas culturales, ámbitos de aplicación y contextos disponibles para estudiar la cultura, ya sea lingüísticamente o a través de la acción. ¿Qué estrategias de investigación existen para profundizar en estos procesos de cambio sociopolítico? La cuestión no es baladí y necesita de una consideración previa.
En general, dada la naturaleza esencialmente lingüística y simbólica de la cultura, se puede optar por recurrir a las técnicas de investigación cualitativas en detrimento de las cuantitativas. De estas, dependiendo del acceso al objeto de estudio, podremos elegir técnicas grupales, observación participante o entrevistas en profundidad. No siempre vamos a tener acceso a los actores de la cultura, así pues, el análisis del discurso donde tengamos material disponible será una buena elección.
Esencialmente, se trata de desentrañar los procesos de construcción de significados existentes. Para ello, Mosteyrín y Morán (2014), distinguen dos “ópticas” que serían desde “arriba” y desde “abajo”, dependiendo de enfocamos el objeto de estudio a las élites cuando se dirigen a las masas, o desde abajo para analizar la cultura que genera la comunicación hegemónica.
En el primer ámbito desde arriba, se puede estudiar todo el material producido desde este ámbito: prensa escrita, televisión, radio, discursos políticos, notas de comunicación corporativa, propaganda, etc. Y desde abajo, se estudia el material disponible que muestra como se ha asimilado la comunicación hegemónica en la práctica: por ejemplo, chistes, cuentos, canciones, dichos, o también blogs, redes sociales, etc.
El uso de todos esos recursos disponibles, debería ser suficiente para establecer una metodología de trabajo inserta en un proyecto de investigación lo suficientemente detallado y concreto como para que constituya un guión de trabajo. Sin embargo, cada proyecto y cada estudio tienen sus particularidades y dificultades. En el próximo apartado se propondrá un tema de estudio, al que trataremos de particularizar toda la teoría general expuesta hasta ahora. El marco del ejemplo elegido, estaría muy en consonancia con el trabajo de J. Scott “Dominación y el arte de la resistencia” estudia la construcción de los discursos, narraciones y espacios de la resistencia en situaciones de dominación extrema y que cita Morán (2010).

 

4.- ESTUDIO DE CASO: PRIMERA MANIFESTACIÓN CONTRA LA MAFIA
Para el estudio de la cultura en los procesos de cambio sociopolíticos, vamos a trabajar con un caso que nos parece muy atrayente porque ejemplifica el nacimiento de un movimiento de protesta contra una “institución” que dominaba política y culturalmente la sociedad italiana: la mafia siciliana.
El 9 de mayo de 1979, se produce la primera manifestación de la historia de Italia en contra de la mafia en Cinisi (Sicilia). Esta manifestación, a pesar de ser en contra del poder de la mafia, tenía sin embargo, otro elemento claramente simbólico, y es que era, a la vez, un homenaje póstumo a Giuseppe Impastato, alias “Peppino” (1948-1978), asesinado por la mafia exactamente un año antes.
El asesinato de Giussepe estuvo motivado por un intenso activismo y propaganda que este realizó contra la mafia los últimos quince años de su vida. Impastato, procedía de una familia mafiosa y rompió relaciones con su padre a raíz del asesinato con coche bomba en 1963 del capo de la mafia, Cesare Manzella, tío político de Peppino.
Este intenso periodo activista antimafia de Giuseppe, fue a la germinación de un movimiento que le perduraría y que consistió en la fundación del periódico L’Idea Socialista (1965) y del grupo cultural “Música y Cultura” (1975) y la emisora de radio “Radio Aut” (1976) como plataformas de expresión. Por ejemplo, esta última, Radio Aut, era una radio libre autofinanciada con la que se denunciaba los delitos y crímenes de la Mafia en Cinisi.
Así, el objeto de estudio propuesto, serían toda las acciones contraculturales de Peppino y su grupo, y que dieron lugar a un movimiento antimafia más consolidado a la muerte de este y que sentó un importante precedente para otros grupos de Italia. Así, dio visibilidad a un problema que luego sería también combatido desde otros ámbitos como jueces, sacerdotes, periodistas, etc4.

5.- EL MOVIMIENTO ANTIMAFIA DESDE UNA PERSPECTIVA CULTURAL
Para abordar el estudio del movimiento antimafia, sería pertinente comenzar definiendo las técnicas de investigación a utilizar. Puesto que nos referimos a un periodo tiempo entre 1965 y 1979, que no es excesivamente lejano en el tiempo, tenemos dos opciones fundamentalmente. Una consistiría en realizar entrevistas en profundidad a testigos directos de la actividad de Peppino y sus amigos en Cinisi durante esos años, por ejemplo su hermano Giovanni. La otra opción sería recurrir al material disponible en el Centro Siciliano de Documentación “Giuseppe Impastato” que consta de biblioteca, hemeroteca y documentación sobre Peppino y la actividad del movimiento, fotos, discursos, programas de radio, etc.
Sobre este corpus de documentos y el material obtenido a partir de las entrevistas, podemos proceder a reconstruir diversos elementos más o menos centrales de la cultura del movimiento de protesta a estudiar.
Así, podemos seguir a varios autores y delimitar regiones iniciales de estudio donde enmarcar los análisis posteriores. No se va a tratar ahora, de contestar a que elementos culturales tenía el movimiento germen de la antimafia, sino a formular las preguntas que guiarían la investigación. Por ejemplo, siguiendo a Schütz y Goffman −citados por Cefai (1997) −, podemos tratar de establecer en que “marcos de pertinencia” el movimiento daba sentido a las actividades que realizaban.
En este sentido, es importante señalar, que los jóvenes italianos que estudiamos y especialmente Peppino, ya nacen en una cultura mafiosa. Por lo tanto, el estudio debería comprender no solo la cultura de rebelión sino también la cultura ante la cual se rebelan (la mafia) porque también es una cultura matriz de ellos.
El marco de pertinencia, podría estar ligado a los repertorios de identidad que el movimiento acoge. Es decir, “quienes somos en nuestra sociedad”, o quienes creemos ser. Sería importante dilucidar, como es el proceso de negociación de las identidades de los actores y si estas identidades las perciben como estáticas o pueden cambiarlas (dinámicas). ¿Se consideran a sí mismos víctimas pasivas, o pueden cambiar su estructura social?
Con referente a los marcos de acción, ¿Cómo se realiza la lucha contra la mafia, que elementos simbólicos se pueden detectar? ¿Cómo es la comunicación con la mafia, si existe y como responde esta al activismo del movimiento?
En cuanto a los formatos narrativos, en este caso, su pone un gran campo de estudio, puesto que la lucha del movimiento fue en gran parte mediática. El discurso elaborado por Peppino y radio Aut, ofrece grandes posibilidades de análisis. Radio Aut, se la definía como “giornale de controinformazione”. Este término, contrainformación, fue un punto central en el movimiento, porque podríamos decir que, esencialmente, fue una guerra cultural, que pretendía denunciar los delitos y negocios de la mafia, desarticular su modo de proyectar su idea de la sociedad y convencer al mayor número de gente que se opusieran a ellos.
Hemos dicho anteriormente que la cultura, es también, una práctica semiótica. En este sentido, ya el término mafia, es elocuente, los mafiosos, serían “hombres de honor” (término autodenominado) y la mafia es llamada “la cosa nostra”, (lo nuestro), de tal manera que el estilo de vida se vincula directamente la identidad.
En respuesta a este hecho, el movimiento crea toda una serie de términos en respuesta a la visión mafiosa, lo que sería un buen ejemplo de las “matrices semánticas de comprensión común” (Pharo) y que se preocuparon de exponer en público para contrarrestar las primeras. Así, el pueblo donde habitaban, Cinisi, era “mafiópolis” y el ayuntamiento la “Mafiacipalidad”. Solían hacer un programa satírico llamado “Onda Pazza” (Onda Loca), donde desde el humor, la burla y la ofensa elaboraban estos discursos, en general poco o nada sutiles5.
Con respecto a las narrativas, existen muchos elementos que pueden contextualizar la cultura de protesta. ¿Cómo eran los universos simbólicos que manejan en su discurso? ¿Son tesis simples y maniqueas o forman parte de un simbólico rico? Habría que decir, que si bien, la mafia es la cultura matriz que les influencia, el movimiento hippy y la cultura del “mayo del 68” también son elementos a considerar. A este respecto, Peppino, fuerza una ruptura con el movimiento hippy, considerando que habían renunciado a la lucha política a favor de las frivolidades y la diversión. También, el Partido Comunista Italiano fue influencia clara aunque rompen ideológicamente con el por su apoyo a “Democrazia Cristiana” lo que les lleva a fundar en 1978 el partido “Democrazia Proletaria”.

Este activismo político desgrana otro de los elementos culturales explicativos del movimiento y es un cierto sentimiento de querer asumir responsabilidad y tomar acción en lo que vivía el país.
En realidad, el estudio de la cultura en la cual surge el movimiento, no debe dejarse de lado, tanto en cuanto el inicio del movimiento antimafia es un hijo de Italia y de su tiempo. El asesinato de Impastato y que llevó a la primera manifestación contra la mafia, no era por otra parte, un hecho aislado. Situemos a la Italia de los 70, como un país muy acostumbrado a la violencia, tanto, que se llamaron los años del plomo y con la práctica del terrorismo de estado llamado “la strategia della tensione” que hacía del asesinato una noticia tristemente habitual7.

6.- CONCLUSIONES
Confiamos en haber presentado una visión global aunque sabemos que incompleta, sobre el uso de la cultura en procesos de cambio sociopolítico. Creemos que sin tener en cuenta los elementos del enfoque cultural, sería impracticable una aproximación fiable al germen del movimiento antimafia.
Sin embargo, para terminar, quisiéramos objetar una duda metodológica que creemos pertinente manifestarla. Dado el carácter diacrónico del estudio, es posible que algunos elementos disponibles tanto en el Centro de Documentación “Peppino Impastato” como las entrevistas en profundidad, ofrezcan material que podría estar sujeto a reelaboraciones culturales posteriores. Ya sea por la lejanía en el tiempo, como por la posible “mitificación” de Peppino y el movimiento, habría que considerar, al menos, esta posibilidad.

 

NOTAS

 1 Podrían elegir no marchar al extranjero pese a todo, por una razón “cultural”, pero seguramente, las visiones economicistas tendrían una mayor preponderancia.

2 Aunque ha habido intentos de introducir la cultura en las instituciones como por ejemplo el neoinstitucionalismo.

3 Término tomado prestado al filósofo inglés Gilbert Ryle de la escuela analítica de Oxford.

4 El activismo antimafia, lejos de ser un movimiento unificado, ha tenido multitud de ámbitos de lucha. Así, encontramos a los jueces antimafia, curas contra la mafia o periodistas, cada ámbito con sus figuras y precursores. Los movimientos “Matadnos a todos”, “Asociación Libera” (1500 asociaciones contra la criminalidad), “Tierra de los Fuegos” (contra la Camorra), “Ossigeno per l’informazione” (para ayudar a los periodistas amenazados) serían ejemplos de esta lucha.

5 Una de las citas más famosas de Peppino es: “La mafia è una montagna di merda”. El lenguaje obsceno, descarado y desnudo tenía la misión además de provocar, demostrar que no tenían miedo.

6 Partido con gran tradición en el gobierno y entonces al mando del famoso Giulio Andreotti.

7 De hecho, y curiosamente, el cadáver del dos veces Primer Ministro de Italia, Aldo Moro, apareció asesinado el mismo día que la noticia del atentado contra Peppino.

BIBLIOGRAFÍA
Bonnell, V. E., y L. Hunt (1999): Beyond the Cultural Turn. New Directions in the Study of Society and Culture, Berkely, University of California Press.
Cefaï, D. (1997) Repertorios de identidad y marcos de interacción, formatos narrativos de los acontecimientos públicos, regímenes de negociación y arreglos sindicales. En D. CefaÏ, Otro enfoque de la cultura política (págs.150-162).
Centro Siciliano di Documentazione “Giuseppe Impastato”. http://centroimpastato.com/
Geertz, C. (1990), La interpretación de las culturas, Barcelona, Gedisa (e.o. 1973).
Mattelart Armand y Érik Neveu (2004): Introducción a los estudios culturales, Paidós, Barcelona.
Morán, M.L. (2010): “Cultura y política: nuevas tendencias en los análisis sociopolíticos”, en M. Pérez Ledesma y M. Sierra (eds.), Cultura política: teoría e historia, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2010, pp. 87-131.
Mosteyrín, L. y M.L. Morán (2014): “Encontrar la cultura: estrategias de indagación para el análisis sociopolítico”, Revista de Estudios Sociales nº50. Bogotá.
Pepino Impastato, Una vita contro la mafia. http://www.peppinoimpastato.com/

Demonstrators hold a banner reading “No to the Camorra” as they march in the southern city of Naples March 21, 2009. Tens of thousands of people marched in Naples on Saturday to commemorate the victims of the mafia and demand an end to the stranglehold of organised crime on southern Italy. REUTERS/ Stefano Renna (ITALY CONFLICT SOCIETY)