Tal día como hoy, en 1997, en la aldea de Bathani Tola, 5 km al este de la ciudad de Siwán (India), el grupo terrorista Ranvir Sena (formado por terratenientes brahmanes de derechas) matan a 21 dalits (personas de casta baja). Con la sangre de las víctimas escriben en las paredes del pueblo: Matamos a los niños porque cuando crecieran se convertirían en naksalitas. Matamos a las mujeres porque darán a luz a más naksalitas.

Ranvir Sena

Según la Policía, fueron asesinadas cuatro familias enteras de intocables, una heterogénea comunidad excluida del sistema hindú de castas que se dedica a las tareas consideradas “impuras”, como limpiar letrinas o recoger basura, y que sufren el desprecio del resto. El Ranvir Sena es una milicia privada de castas altas en Bihar que busca mantener la posición de preeminencia social de los terratenientes y está liderada por Brameshwar Singh, actualmente en la cárcel tras ser arrestado en 2002.

Aunque la Constitución india abolió las castas con vistas a dignificar a los “dalits”, las zonas rurales siguen siendo escenario de frecuentes actos de violencia y de brutales discriminaciones por razón de casta, como la prohibición de extraer agua de los pozos.

Es necesaria una reflexión sobre la violencia, curiosamente, no todas las comunidades la padecen. Aquellas sociedades más comunitarias, y sobre todo menos estratificadas, con menos clases sociales y menos diferencia entre ellas, presentan menos violencia…