Tal día como hoy en 2008… Desaparece Leonardo Porras de 26 años en Soacha (Colombia).

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En un juicio meses más tarde, el juez le acusa de ser terrorista y dirigir un grupo guerrillero, pero su madre lo niega:

“Leonardo, tenía retraso, una discapacidad del 53% certificada y la mitad del cuerpo paralizada”.

Y lo pudo demostrar con los documentos médicos, aquella acusación no podía ser cierta. El juicio revela una trama oculta: el ejército colombiano cobraba subvenciones por capturar guerrilleros. Y si no los encontraba los fabricaba. Una red de chivatos identificaba a los niños más débiles de los poblados y los militares los capturaban y asesinaban, posteriormente fabricaban pruebas para poder cobrar las subvenciones del gobierno.

Es lo que en Colombia se ha conocido como el escándalo de los “falsos positivos“. El presidente colombiano Alvaro Uribe, en el marco de sus políticas de “Seguridad Democrática” había ofrecido recompensas a los militares para capturar terroristas. Así que el ejército, en vez de capturar miembros reales de las FARC, secuestraban a jóvenes para asesinarlos, luego los vestían como guerrilleros y así cobraban recompensas secretas del Gobierno de Álvaro Uribe.

Se estima en 3000 personas las asesinadas como falsos positivos.

Y yo me pregunto… ¿Quién tiene la culpa?

¿Un gobierno que pone precio a la cabeza de las personas? ¿Un gobierno que tiene mal pagado al ejército y lo mantiene hambriento como si fuera un perro de caza para que se tire a cualquier objetivo o estímulo económico? ¿Una falta de escrúpulos y deshumanización de las FFAA colombianas? ¿O un país que vive en una guerra civil aunque no quieran llamarlo por su nombre?

Para saber más…
Descripción de toda la trama.
Acusan a un militar colombiano de organizar asesinatos de civiles y fingir que eran guerrilleros