Tal día como hoy en 1876, Rusia vende Alaska a los Estados Unidos por 7,2 millones de dólares. Modernamente se está produciendo otro fenómeno. Las grandes potencias están comprando grandes porciones de territorio en el tercer mundo para tener asegurada la producción de alimentos en caso de crisis alimentaria. Las corporaciones desalojan por la fuerza los habitantes de esas tierras, muchos de ellos indígenas que aunque moren allí, no tienen títulos de propiedad.

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En 1867, Rusia se encontraba en una complicada situación financiera, y temía la pérdida de los territorios de Alaska sin ninguna compensación en algún conflicto futuro, probablemente con sus rivales los británicos, que podrían haber capturado con facilidad una región tan difícil de defender. Decidieron entonces vender lo que posiblemente iban a perder. Esta cantidad, actualizada con la inflación, quedaría en 91 millones de dólares de 2005. Si los convertimos a euros actuales, estamos hablando de unos 60 millones de euros. Hoy en día se suele usar como uno de los mayores ejemplos de estupidez en la Historia de la Humanidad, como la compra de Nueva York a los indios de la región por 24 dólares.

El acaparamiento de tierras moderno, es sin embargo, muy distinto.

La compra de grandes extensiones de tierra para monocultivos para la exportación o para la producción de biocombustibles, está provocando hambre y violando derechos humanos en muchos países en desarrollo.

En la última década se vendió una extensión equivalente a cuatro veces el tamaño de España (203 millones de ha). Una superficie en la que se podrían cultivar alimentos para mil millones de personas, el mismo número que cada noche se acuesta con hambre en todo el mundo. África es una de las regiones más afectadas por esta “fiebre” mundial por la tierra. En tan sólo diez años, inversores extranjeros han adquirido terrenos agrícolas cuya superficie total equivale al tamaño de Kenia. El problema de estas grandes transacciones de tierras  no es que se trate de inversión extranjera, sino que se realizan por gobiernos o empresas de forma opaca o poco transparente, que provocan violaciones de los derechos humanos, destrucción de los medios de vida de las comunidades que dependen de la tierra para subsistir y desplazamiento forzoso de personas.

Para saber más…

África está en venta – Grandes compañías compran tierras para producir alimentos que luego exportan. Mientras, los habitantes locales pasan hambre
Acaparamiento de tierra con acento español